

El día de su boda, su prometido Silas obligó a Sophia a entregar su vestido a Lilith, la falsa heredera. Tras tres años de crueles humillaciones, Sophia reveló que ella es la única heredera del Grupo Vera. Dispuesta a todo, exigió el divorcio y tomó el control del imperio para empoderar a otras mujeres, demostrando que una mujer puede triunfar por sí sola.











