

Adriana Linares fue víctima de una trampa por celos que le hizo perder la posibilidad de tener hijos, y luego se vio obligada a divorciarse. Después del divorcio, adoptó a un niño huérfano. Tres años después, apareció el padre biológico del niño, Mauricio Fuentes. Para proteger el vínculo con su hijo, Mauricio ocultó su identidad y se casó con Adriana. Con el tiempo, fue enamorándose de ella. Finalmente, descubrió que Adriana era en realidad la madre biológica del niño, lo que profundizó aún más su relación.