

Alexandra había perseguido a su guardaespaldas durante años. Ella siempre había pensado que él era simplemente distante e indiferente, hasta que lo descubrió masturbándose con la ropa interior de su hermana. Destrozada, aceptó casarse con un magnate discapacitado para cobrar venganza. Para su sorpresa, su prometido resultó no estar discapacitado en absoluto, e incluso se disfrazó de guardaespaldas para convertirse en su ángel protector.











