


La niñera Audrey quedó atrapada en un juego mortal donde fallar al cuidar a un bebé demonio significaba morir. Gracias a un sistema que le permitía oír la mente del pequeño, sobrevivió a reglas brutales, pero también debió cumplir misiones íntimas para seducir al frío duque demonio Anderson. Entre el peligro y el deseo, su falsa atracción empezó a volverse peligrosamente real.