Portia fue vendida por su padre a un Conde cruel. Drogada por su hermanastra, pasó una noche con Erik, el Rey Lobo, quien la marcó. Su padre le arrancó la marca y se la dio a Lilith. Embarazada, Portia huyó y crio en secreto a cinco cachorros. Siete años después volvió por venganza, recuperó su marca y Erik, al saber la verdad, la reconquistó. Los villanos cayeron y la familia se reunió.











