Gabriel era el pilar técnico de la empresa y tenía tres patentes clave. En vísperas de la salida a bolsa, sus socios la echaron, creyendo que no la necesitaban. Pero sin esas patentes, la empresa fracasó y su valor se hundió. Los socios le rogaron volver y ella los rechazó. Gabriel fundó su propia empresa, salió a bolsa con éxito y demostró que el verdadero valor no se arrebata con intrigas.











