
Víctor Salazar salió de prisión después de diez años. Solo pensaba en su hijo y en la mujer que dejó atrás. Viajó a su pueblo para reencontrarse con ellos, pero su suegra le dijo que su mujer ya se había casado con otro hombre y vivía en la ciudad. El reencuentro que tanto esperaba nunca llegó. Solo quedó un hombre perdido, sin familia y sin rumbo.











