
Clara Morales sacrificó su vida por sus hijos. Pero ante una millonaria indemnización por demolición, dos de ellos la traicionaron. La abandonaron y la obligaron a firmar un Acuerdo de desvinculación familiar cuando enfermó. Solo su hijo menor, Daniel Vargas, la apoyó. Ahora, con la fortuna en sus manos y el regreso de su viejo amor, el magnate Eduardo Herrera, todo cambia. ¿La dejarán en paz?











