
La lavandera Mariana Robles se sacrificó para criar sola a su hijo, Diego Serrano, pero él renegó de ella por ser pobre, la engañó para empeñar su colgante y hasta la hizo azotar. Un enviado imperial reveló que era la Gran Princesa. Desengañada, Mariana acabó con la carrera de su hijo, desenmascaró a los conspiradores y frustró un golpe de Estado.











