
El padre de Clara Montes le dejó un fideicomiso millonario, pero su familia política la humilló. Le robaron todo para la boda de su cuñado y convirtieron el funeral de su padre en una fiesta. Su esposo, Daniel Vargas, fue cómplice con su silencio. Harta, Clara exigió el divorcio para defender su herencia. ¿Pudo una mujer sola enfrentarse a una familia tan cruel?











