
Renata, la hija menospreciada de la familia Quiroga, llevaba años ejerciendo la medicina lejos de casa. Durante un accidente, salvó la vida de Lucas Linares, el primogénito de la familia Linares, pero resultó gravemente herida. Como su familia se negó a tratarla, perdió la oportunidad de recibir atención médica a tiempo. La pérdida excesiva de sangre y la falta de oxígeno en su cerebro le hicieron perder todos los recuerdos de aquel suceso.
