
Tras la muerte de su esposo, Camila quedó sola al cuidado de su suegra enferma y su hija de cinco años. Para sobrevivir, vendió comida en un mercado nocturno, donde Rosa la acosó sin descanso. Con apoyo de otros vendedores, resistió, hizo prosperar su negocio y, al final, aceptó el amor sincero de Daniel.











