
Desperté como la amiga de la protagonista en una novela tóxica. Un sistema me ordenó entregarla a un multimillonario abusivo o recibiría electroshocks. Pero me negué. La ayudé a rehacer su vida, encontrar un nuevo amor y la convertí en vicepresidenta de Goldman Sachs. Ahora libre y poderosa, su ex volvió rogándole. ¿Será este su último intento por controlarla?











