
Adrián Navarro renació antes de graduarse. En su vida anterior, murió congelado por advertir a sus compañeros sobre una piedra radiactiva. Esta vez, guardó silencio y grabó todo. Mientras ellos se pudrían por dentro, él reunió pruebas y esperó. Cuando la unidad de defensa confirmó la radiación, solo quedaban tres días. En la ceremonia, uno lo atacó. Cayó. Adrián sobrevivió y fue llamado por el centro nacional.











