
Era Lucius, comandante imperial. Hace ocho años cayó en coma en batalla, ignorando que su amada Aurelia esperaba a su hijo Marcus. Al despertar, volvió a la Ciudad Eterna y descubrió que su propia familia maltrataba a Aurelia. Recuperó su poder, aplastó a los opresores de ella y aniquiló al enemigo que orquestó su letargo. Para liberarla de ese cruel destino, ¿qué oscuro precio divino tuvo que pagar?











