
Irene era una empleada de panadería que ignoraba que sus cinco insistentes exnovios pertenecían a mafias rivales. Para reconquistarla, formaron un pacto secreto y tiraron dados para decidir quién le hablaría. Hacer trampas casi provocó una guerra sangrienta entre las familias. Ella solo los veía como ex molestos, lo que desató una absurda batalla entre pasteles y venganzas.











