Clara Valdés alquiló su casa familiar autoconstruida a la familia de su mejor amiga, Lucía Salazar. Cuando supo que su casa no sería demolida por estar en un límite ecológico, Clara les pidió mudarse. La familia de Lucía la acusó y le exigió una compensación por la demolición. Pero el golpe más duro fue la traición silenciosa de Lucía. ¿Puede su amistad sobrevivir a tanta codicia?











