
Paula Molina era una gran empresaria que sacrificó su carrera por su familia. Traicionada por la codicia de su hijo, decidió marcharse. Rescatada por su exsocio Roberto Herrera, despertó del engaño. Volvió como consultora del Grupo Cénit para recuperar su vida y crear una Fundación para mujeres. Ante las trampas de su familia, ¿pudo vencerlos legalmente y forjar su destino?











