

El mundo de Elvira se apagó con la muerte de Diego... hasta que descubrió su traición: vivía, suplantando a su hermano, en brazos de su cuñada. Con el alma hecha añicos, aceptó un matrimonio pactado. Su huida lo llevó a Diego hasta su boda. Pero algunas heridas no cicatrizan, y algunos adiós no admiten réplica.