
En los 80, el proyeccionista Adrián Vega fue traicionado por su mejor amigo y su prometida. Humillado, dedicó noches enteras a restaurar a mano una película única para recuperar su honor. Mientras su examigo enfrentaba la justicia, el "Cine Popular" de Adrián Vega nació entre aplausos, demostrando que la verdadera artesanía nunca muere.











