

Tras una traición, la pastelera Hannah es salvada de ahogarse por Chris, un despiadado magnate de las armas que padece una rara enfermedad conocida como síndrome de hambre de piel. Cuando solo el contacto de Hannah logra calmar su dolor, Chris le propone un contrato de matrimonio por dos años, atando sus vidas en un arreglo tan peligroso como inevitable.











