

Piper sacrificó su salud y su amor cuidando a su padre paralítico por tres años, mientras sus hermanos solo fingían o se ausentaban. Al morir él, Robert hereda la casa y Eleanor los ahorros; a Piper la humillan y le dan tres días para irse sin un centavo. Con el corazón roto y a punto de marcharse, el abogado detiene a la familia: falta firmar para revelar la cuarta y última página del testamento. Una cláusula secreta guardada exclusivamente para ella.











