Me llamaba Isabel Ríos. De niña escapé de un golpe de palacio y fui criada como asesina en la Isla Sin Retorno. Leonardo Paredes me salvó y me enamoré. Trabajé para pagar sus estudios, pero al triunfar, me entregó a unos matones para casarse con la hija del Gran Preceptor. Fui al Vergel de Jade para ajustar cuentas, pero allí me reencontré inesperadamente con mi padre, el Emperador.











