
Adrian Green, genio tecnológico, transmitió en vivo su asalto a un banco. Tras el robo no huyó, sino que llamó a la policía rogando ser encarcelado. Aunque su familia suplicó y el banco no presentó cargos, él rechazó todo acuerdo, obsesionado con ir a prisión. Una detective descubrió que su locura ocultaba un rescate a contrarreloj. ¿Qué oscuro secreto lo obligó a sacrificarlo todo?











