
Tras la guerra en la Ciudad Sagrada, la nobleza siguió explotando a los mineros con un mineral maldito, legado de la tirana Valena y su afán de inmortalidad. Aila desveló que el mineral se alimenta del dolor. La rebelión pareció imposible. El líder de los Ancianos fue consumido por el mineral y Lex cayó en las sombras. ¿Podrá un pueblo sin esperanza derrocar a sus tiranos?











