
Traicionado por su prometida, el Custodio del Círculo Álvaro Salazar fue arrojado a las bestias, pero renació. Sabiendo que la catástrofe se acercaba, se atrincheró en la Atalaya abandonada. Descubrió que el ataque era una conspiración del Príncipe Hernán y su venganza lo llevó hasta la Capital Imperial para la batalla final. ¿Aceptaría la corona que ganó?











