
Hizo millonario a su primo Andrés, pero este le pagó con traición y humillaciones. Harto de ser su empleado, renunció. Con el poco dinero que le dio, fundó Dental Saúl, que gracias a su técnica inigualable se convirtió en un imperio y aplastó a todos sus competidores. Ahora Andrés está en la ruina y vuelve de rodillas, ofreciéndole millones. ¿Cree que puede comprar su perdón tan fácilmente?











