
Tras la traición del Paso del León, Alonso Montoro fue llevado por la fuerza a Alborada y quedó prisionero de Aurelia. Acorralado por Ricardo Salazar y Bruno Valdés, perdió su dignidad de rey, pero despertó su instinto más feroz: usó secretos de Valdoria para contraatacar, proteger su reino y buscar una fuga casi imposible.











