
Tras morir por exceso de trabajo, Bruno Salazar renació en la Secta de la Nube Celeste. Arrojado desde un precipicio por su hermano mayor Damián Valcárcel, despertó a la bestia divina Fortuno y un poder único. Con este, derrotó al anciano García, alteró el Libro Mayor Celestial y, ante la llegada del Inspector Celeste, convirtió la secta en un resort de cultivo sin horas extra.











