
Seis fracasados de Hollywood grabaron un fenómeno zombi con un celular, logrando mil millones de vistas. Pero un contrato abusivo arruinó la celebración. Pese al éxito, no ganaron ni un centavo y para entonces debían millones a la empresa. Mientras más virales se volvían, más se arruinaban. Atrapados por su propio éxito, decidieron que era hora de cambiar las reglas del juego.











