


Alba Salazar y Darío Ríos ascendieron al Reino Superior, pero fueron acusados de fraude por la Santa Lidia Salazar y el joven maestro Héctor Herrera. Alba descubrió que su padre, Alonso Salazar, la cambió por Lidia y rompió lazos con él. Pese a que su ascensión fue bloqueada, rompieron el monopolio de la Casa Herrera y ascendieron al Reino Místico Divino.











