
Diego García fue explotado por su familia, que dio todo a sus hermanos. Le negaron la educación a su hija Lucía y la vendieron por dinero. Lo culparon falsamente. Diego se fue con su hija, trabajó como tornero y consiguió un contrato millonario. Su familia lo atacó, pero él los venció. Se convirtió en CEO y alcanzó la cima con su hija.











