
En el Reino de Surnavia, un mundo donde las mujeres gobiernan, Lucio Valcárcel era un humilde carnicero. Soportaba constantes humillaciones en una sociedad que prohíbe a los hombres luchar, pero a escondidas entrenaba con el sueño de ser un guerrero. Desafiando a su madre, se inscribió en el Torneo del Dios Marcial. ¿Imaginaba que allí descubriría la verdad sobre su sangre y su destino?











