
Adrián Morales protegía el sello de Sálgora, pero su pueblo lo despreciaba. Su prometida, Isabel Salazar, lo abandonó, y él fue acusado de asesinato. Al liberar a Sálgora, los aldeanos descubrieron que él sacrificaba su vida por ellos. A pesar de la traición, Adrián luchó para salvarlos. Pero Sálgora regresó, renacida de la sangre de Adrián. Él rompió su compromiso y se fue para proteger al mundo.











