Claire esperó tres años a que Caleb sellara su vínculo, hasta descubrir que él la hacía esperar por crueldad. Como no podía pagar otra renovación, a pesar de vender las pertenencias de su padre y trasnochar arreglando el retrato, el Consejo le asignó a Adrian Hale, un hombre frío y reservado. Lo que empezó como un arreglo forzado se transformó en una segunda oportunidad para amar y elegir su propio destino.











