
Lucía Torres pasó una noche con Julián Mendoza, un heredero que odiaba el contacto femenino, pero ella fue la excepción. Para hallar a su hijo robado, se hizo nodriza en la Mansión Mendoza. Allí cuidó sin saberlo a su propio bebé, Leo Mendoza, adoptado por Julián. Él se enamoró, pero ella lo rechazó, obsesionada con su búsqueda. ¿Descubrirá que su hijo y su amor están bajo el mismo techo?











