
El día de su boda, la familia de su novio intentó humillar a la diseñadora Clara Navarro, obligándola a lavar los pies de su suegra en público. Pero se equivocaron de mujer. Dijo “basta” y canceló el matrimonio. Luego, con su abogado, recuperó su fortuna y se aseguró de que pagaran por su avaricia. ¿Creían que su plan para robarla saldría gratis?











