
Me acosté con León, el rival de mi hermano, y desperté con cuernos y una cola. Ahora debía ocultar mi secreto a toda costa. El problema era que él buscaba sin descanso a la mujer de esa noche, sin saber que soy yo. Y lo que era peor, estaba empezando a enamorarme del hombre que mi hermano más odiaba. Los obstáculos se acumulaban. ¿Podríamos estar juntos si mi hermano descubriera la verdad?











