

Julia creció siempre en segundo lugar frente a Bella, su hermana adoptiva. Adrian, su esposo, fue durante años la única persona en quien confiaba, hasta que después de casarse empezó a elegir una y otra vez a Bella y a su hija por encima de ella. Julia comenzó a contar cada decepción y se prometió que, al llegar a cien, se iría. En su cumpleaños, Adrian volvió a elegir a Bella. Esa fue la número cien. Julia pidió el divorcio y se fue del país para continuar sus estudios. Solo entonces Adrian entendió lo que había perdido y descubrió las mentiras de Bella. Pero ya era demasiado tarde. Años después, Julia se convirtió en una académica reconocida, encontró el amor junto a Leo y dejó atrás a quienes alguna vez la hicieron sentir menos. Por fin, aprendió a brillar por sí misma.











